Mallorca nos regala puestas de sol espectaculares durante todo el año, pero si lo que buscas es ese momento en el que el sol desciende hasta desaparecer en el mar, no sirve cualquier lugar de la isla.
El sol se pone hacia el oeste, así que debemos buscar puntos de la costa bien orientados en esa dirección y, sobre todo, con un horizonte abierto. Hay muchos lugares desde los que disfrutar de los colores del atardecer, pero no desde todos veremos el sol llegar hasta la línea del mar.
Con los amaneceres ocurre justo lo contrario: si queremos ver salir el sol desde el Mediterráneo, tendremos que buscar lugares orientados hacia el este.
También hay que recordar que el tiempo siempre tiene la última palabra. La niebla, las nubes bajas, la calima o una mala visibilidad pueden impedir que veamos el sol alcanzar el horizonte. En cambio, unas nubes bien situadas pueden conseguir justo lo contrario y regalarnos un cielo espectacular, lleno de naranjas, rojos y rosas. Cada puesta de sol es diferente, y ahí reside también parte de su magia.
Una de las cosas que más nos gustan de buscar puestas de sol en autocaravana es que no necesitamos llegar justo a tiempo. De hecho, especialmente en verano, llegar con antelación es una muy buena idea.
Tenemos comida, bebidas frías y todo lo necesario dentro de nuestra pequeña casa con ruedas, así que esperar a que llegue la hora forma parte de la experiencia.
Además, en el garaje de nuestra autocaravana encontrarás sillas plegables cómodas, ligeras y fáciles de transportar. Puedes llevarlas hasta el mirador, la playa o ese rincón que hayas elegido para contemplar tranquilamente la puesta de sol.
Puede parecer un detalle pequeño, pero se agradece: en lugar de pasar media hora de pie o mal sentado sobre una roca, te sientas cómodamente, respiras, miras el mar y esperas a que empiece el espectáculo.
En esta guía iremos descubriendo diferentes lugares de Mallorca y contaremos nuestra experiencia real en cada uno de ellos: cómo llegar, cómo ha sido hacerlo en autocaravana, con cuánta antelación conviene llegar, dónde situarse y esos pequeños trucos que hemos descubierto para disfrutarlo al máximo.
Ahora solo queda elegir el lugar, desplegar la silla y dejar que Mallorca haga el resto.